
Un 8 de junio, mi mamá se puso de parto, llamaron al ginecólogo un millón de veces, pero él jamás apareció. Desde ese momento fui un dolor de cabeza para ella. Siempre preguntando el porqué de todo y nunca callándome la boca. Fui muy brillante y perseverante, pero eso no significaba que siguiera todas las instrucciones.
Comencé el Kínder a los cinco años y no me tomó mucho tiempo recibir mi primera notita de comportamiento. Hablaba hasta por los codos y no dejaba dar clases en paz a mis maestras, cuando no era que estaba aburrida era que tenía que comentar acerca de lo que hablaban. Así pasé mis años de elemental, en sillas de castigo, notas a la casa y C en conducta. Durante esta pequeña parte de mi infancia fue cuando tomé una de las decisiones más importantes de mi vida, quería ser una estudiante de honor y abogada en un futuro. Recuerdo como defendía a mis compañeros y como siempre me metía en problemas por ellos. Por ejemplo, cuando mandé a Armando a morder a otro niño que se estaba burlando de él y vino la maestra y me preguntó por qué lo hice. Yo, como siempre con mi sinceridad, le contesté: “él tiene que defenderse”. Mi mamá no sabía que hacer conmigo, pero ella guardaba la esperanza que cuando llegara a la escuela superior todo cambiaría y así fue.
Todo en mi vida tomó un nuevo rumbo cuando llegué al octavo grado. Creo que esa fue una edad crucial para mí, comencé a madurar y a definir la clase de mujer que deseaba ser. En ese momento, al fin, mi nota de conducta logró mejorar y obtuve un mejor control. Muchos de mis intereses comenzaron a cambiar, pero mis metas eran las mismas. Empecé a conocerme y descubrí mi gran pasión por la lectura. Veía mis sueños tomar forma mientras más se acercaba el momento de trabajar con mi promedio para la universidad y esto me dio un nuevo empuje para seguir adelante. Ahora soy una estudiante de cuarto año que desea dar lo mejor para lograr todos sus sueños. Estoy en la constante búsqueda de nuevos horizontes y lista para enfrentar todos los retos que me depare la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario