viernes, 11 de noviembre de 2011

Elegancia versus sandungueo

Por

Lourdes Pérez

     La bomba puertorriqueña es una mezcla de sonidos en las cuales el bailador o la bailadora crea figuras dinámicas al son de los tambores.  El toque de bomba se ejecuta con varios instrumentos como la maraca, el cuá y los barriles, los cuales están hechos con cuero de chivo. De éstos últimos hay varios tipos como el de cáncamo, el de torniquete y el de cuña, la diferencia entre éstos es la forma en que se ajustan o se afinan. La maraca, que es de origen taíno, está hecha de higüera y el cuá son dos palitos tocados en una base de madera o de bambú, conocida como tambú cuá, originalmente llamado shukbwa, que significa tronco de árbol. Esta palabra en español pierde la pronunciación de la letra b y al simplificarla queda como kwa.

      La bomba consiste en un bailador o bailadora que con sus movimientos se comunica con el subidor o primo que es el tocador que la sigue, mientras que los demás barrileros llamados buleadores, tocan el ritmo básico que hace que la persona salga al batey, espacio provisto para ejecutar sus pasos, de primera intención. Cada uno debe tener creatividad, elegancia y coqueteo mezclado con sabor, carácter y sandungueo.

        A todo este proceso súmale un buen coro que sepa responder a los llamados melodiosos de la cantante o laina, que transmita el dolor y el sufrimiento  de los esclavos al trabajar, que te llene de orgullo cada vez que escuches los tambores repicar y que te traslade con el corazón abierto a una época en donde la identidad de un pueblo fue marcada.

     La proyección es un punto muy importante y que jamás se debe olvidar en ningún tipo de baile especialmente cuando hay espectadores. “Ante un público  se debe dirigir los sentimientos de manera que ellos lo sientan también y disfruten”, aclaró Jaminette Pérez, maestra de la escuela de bomba. Todo bailador debe tener una expresión de acuerdo a como interpreta este baile folklórico. En el caso de los esclavos era de sufrimiento y espiritualismo pero en los tiempos modernos se tiende a expresar más la alegría y la emoción. “Yo creo que en el momento en que uno baila debe proyectar elegancia y respeto por nuestras raíces,” dijo con emoción Liz Saira Díaz, maestra del ballet de niños de la escuela de bomba. Cuando combinamos la música, la historia y el arte se puede producir este tipo de baile que es puro sentimiento y desahogo, al bailarlo se debe sentir el orgullo de nuestra raza negra.

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